El Tren del Ingenio: 140 Kilómetros de Acero y Vapor
Para entender la magnitud del Ingenio Las Palmas, hay que imaginar una telaraña de acero que se extendía por todo el Departamento Bermejo. El 24 de junio de 1884, llegó al puerto la primera locomotora a vapor de sistema Decauville (trocha angosta de 600 mm). Este ferrocarril fue el que permitió que el ingenio creciera a escala masiva, llegando a tener una red de más de 140 kilómetros de vías propias.
El sistema era una maravilla de la logística: las vías penetraban en los cañaverales y permitían que los vagones cargados de caña recién cortada llegaran a los trapiches en tiempo récord para evitar que la sacarosa se perdiera. El parque móvil llegó a contar con 15 locomotoras (muchas de ellas de marca Henschel o Baldwin) y cientos de vagones 'jaula' para caña, además de vagones cisterna para alcohol y coches de pasajeros para los directivos. El silbato de las locomotoras marcaba el pulso del pueblo; se decía que cuando el tren dejaba de sonar, el pueblo se detenía. La red ferroviaria terminaba en el muelle del puerto, donde la carga pasaba directamente de los vagones a las bodegas de los vapores, cerrando un ciclo logístico perfecto que fue el orgullo de la ingeniería ferroviaria industrial argentina.